COMERCIAL · ESPACIOS SOCIOCULTURALES · REFORMA Y ADAPTACIÓN DE USO
Una nueva vida para un espacio compartido.
Intervenir en una ermita del siglo XVI suponía un reto tan atractivo como delicado. El proyecto debía respetar la historia y la protección del edificio mientras lo adaptaba de equipamiento religioso a espacio sociocultural.
Propiedad de la comunidad, la ermita de La Magdalena inicia una nueva etapa como lugar de encuentro. La entidad propietaria decidió rehabilitarla para acoger reuniones y eventos del municipio, conservando su identidad y poniéndola al servicio de nuevos usos colectivos.



Proteger el interior, conservar la presencia exterior.
La fachada principal, completamente abierta, se cerró mediante un acristalamiento con una presencia mínima de perfilería. La transparencia permite mantener la lectura del edificio y reducir el impacto visual de la intervención, al tiempo que protege el interior de la intemperie.
En el pavimento conservamos parte de las losas originales de piedra. Las zonas deterioradas se resolvieron con piezas porcelánicas de gran formato y acabado cementoso, incorporando un material contemporáneo junto al suelo existente.



La historia permanece.
La conservación del altar respondía tanto a los requisitos de protección como a nuestra voluntad de mantener un elemento esencial de la ermita. Se preservó sin intervenir en él, dejando visible la parte superior de madera tallada y ocultando la zona inferior, más deteriorada, mediante un revestimiento negro.
A ambos lados incorporamos dos muebles simétricos de almacenaje. En su interior se integran una pequeña nevera y un microondas, dotando al espacio de equipamiento para reuniones y celebraciones sin dar protagonismo a estos elementos.



Un espacio preparado para transformarse.
Las mesas plegables y las sillas apilables permiten adaptar la distribución a cada actividad y liberar el espacio cuando es necesario. Elegimos las sillas Supra de Ondarreta en acabado Raw Dune, cuyo tono mostaza introduce una nota de color en un ambiente sobrio.
Para incorporar las instalaciones eléctricas sin intervenir en los muros perimetrales, diseñamos un friso de dos metros de altura que recorre el interior y oculta su trazado. La actuación se completó con el saneado de los revestimientos de escayola y de la cúpula central.
La Magdalena conserva los elementos que cuentan su historia e incorpora lo necesario para volver a reunir a la comunidad. Un espacio preparado para cambiar de configuración y acoger nuevas experiencias compartidas.

¿Damos una nueva vida a tu espacio?
Cuéntanos qué necesitas conservar y qué quieres transformar. Diseñamos espacios para sus nuevos usos.
